Un monje: ¿Hay un método especial para trabajar el Tao?
El maestro: Sí, hay uno.
El monje: ¿Cuál es?
El maestro: Cuando tenemos hambre, comemos; cuando tenemos sueño, dormimos.
El monje: Eso es lo que todos hacen, entonces, ¿todos siguen el mismo camino que tú?
El maestro: No es lo mismo.
El monje: ¿Por qué?
El maestro: Cuando ellos comen, no solo comen, tambien tejen todo tipo de imaginaciones. Cuando duermen, no solo duermen, dan rienda suelta a miles de pensamientos inútiles. Por ello no es el mismo camino.
La carretera se extiende recta, la línea blanca que seguía para llegar a tu casa, ha empezado a diluirse. No importa, sé como llegar.
El sol empieza a ocultarse entre los cerros, sus reflejos dorados delinean la silueta del desierto, nubarrones grises y púrpuras, parvadas de aves negras flotan sobre los pesados trailers que rebaso.
Como siempre, la podredumbre que vive en las orillas de la carretera se muestra obscena, seres humanos que jalan carritos donde llevan basura y macetas con bugambilias moradas, tiraderos de carros, oxxos clonados, moteles a los que jamás iremos y de los que jamás saldrán aquellos infieles amantes, fabricas grises…desierto increíblemente verde por las lluvias, nuestras lluvias.
La carretera se extiende frente a mí, los reflejos dorados del día que se acaba me lastiman los ojos, no veo el camino. No me preocupo, el camino me conoce y me lleva a nuestro hogar.
El camino no siempre ha sido fácil, no siempre me llevo a ti y me perdió varias veces. Pero hoy no es así, hoy no será así.
Llego a la casa de noche, el auto se detiene de golpe, la gasolina solo alcanzo para llevarme a la entrada; no importa, puedo caminar el trecho que falta.
Mientras camino hacia la puerta, descubro que no tengo nervios ni miedo, sé, que llego a una casa vacía, sé que hace años no estas ahí.
A la entrada, un árbol de lichis muere lastimeramente, sonrío ante nuestra insolencia de querer plantar lichis en el desierto. Cierro los ojos y recuerdo el sabor de su carne translucida bebida de tus labios. Luego, sin ninguna razón particular, pienso en el mar.
Me detengo frente a la puerta, se que no estas, pero aún así, espero ingenuamente que con detenerme y cerrar los ojos y pedir en secreto que estés, te vas a materializar ante la puerta, con tu sonrisa felina y tus ojos que son dos universos.
Abro la puerta, tu perfume se me encarama al cuerpo y me da la bienvenida. Acaricio su lomo y dejo que me guíe por la casa vacía. Sobre la mesa, están las llaves de mi alma –y me carcajeo cuando pienso en Chente-, debiste olvidarlas al salir, de prisa.
Al fondo, en el tocadiscos, un vinil viejo de mi madre repite una y otra vez la misma estrofa, de aquella vieja canción:
Fuiste mía un verano solamente un verano
Yo no olvido la playa ni aquel viejo café
Ni aquel pájaro herido que entibiaste en tus manos
Ni tu voz ni tus pasos se alejaran de mí
Que otra vez será, que otra vez será
Tierno amanecer, sé que nunca más…
Me acerco para quitar el disco, pero finalmente me arrepiento y destrabo la aguja para que la canción termine. Por fin termine.
Aun hay palabras regadas por el piso. Recuerdo, que cuando por fin nos encontramos, nos dijimos todo lo que estos años habían estado pudriendo en nuestras entrañas: recuerdos borrados, pensamientos prohibidos, anécdotas infantiles, el recuentos de los días, planes a futuro. Palabras nunca dichas antes, brotaban y cubrían el piso de la casa. Cuando teníamos tiempo, las barríamos hacia las esquinas, bajo la mesa o la cama, otras, nos divertíamos brincando sobre ellas, haciendo sonar su crujido de hoja seca.
En el librero, los talismanes y un frasco con un enjambre de estrellas junto a los libros que te regalaba cada 31 del mes. No necesitabas los talismanes, tú eres la suerte. No necesitabas el enjambre de estrellas, no estabas perdido, solo desorientado. Los libros, en cambio, nunca sobran.
En la casa siempre es verano, un calida brisa la recorre; las noches pixeladas que se quedaron en mis retinas se diluyen con la menuda lluvia que moja la cocina. La comida que prometimos comer en la cama, se ha llenado de moho azul. Al tomarla para tirarla a la basura, unos cuantos “no fue suficiente” salen de sus escondrijos y corren hacia las esquinas oscuras de los muebles; les tengo asco a esos animales. Me gustan más los “hice todo”, pero no viven bajo la lluvia.
Ya no hay tristezas en la casa, se nos escaparon un día que dejamos la puerta abierta, el día que supimos que no podíamos seguir viviendo en la casa, el día que nos vinieron a avisar que era el fin del mundo, de aquel mundo paralelo.
Me acuesto en tu cama, me tapo con tus sabanas, trato de recordar como era tenerte dentro…dentro de mi ventrículo izquierdo, dentro de mis oídos, dentro de mis labios. Reconstruyo ni nombre en tu lengua, dibujo tu ombligo en mi vientre, toco el tatuaje en mi espalda: your ex-lover is dead.
Me incorporo, es casi hora de irme, descubro sobre la cama, hecho un ovillo, un gato muerto. Se parece al gato que venia los martes a comer en la cornisa de la ventana. Parecía dormido, inmediatamente supe, que se había envenenado, algunos gatos rojos son así; no pueden comer muchos martes, sábados o domingos, ni lunas menguantes o tardes crecientes, porque se intoxican, se desgastan y la vida se les escapa mientras duermen. Respiro profundo, no pasa nada, es cosa de enterrarlo y revivirá al 8º día, pero ya no será rojo, es una lástima, el rojo era nuestro color favorito.
Esta por amanecer, se que ya no vendrás, esta ya no es nuestra casa. Me acerco al calendario, hay muchas fechas marcadas, días que ya no conozco, noches que sospecho. Marco con el labial que nunca te mancho, el día: 8 de Julio. Aunque no nos volvamos a ver, quiero que sepas, que aquí estuve.
Me miro al espejo, he cambiado tanto, mis ojos ya no cambian de color y huelo a naranja. Maquillo mis labios y recojo algunas lágrimas que se me cayeron al piso, ya son escasas y debo cuidarlas cada vez más.
Tomo al gato muerto en brazos y me dirijo hacia la puerta. Una ultima mirada a la casa, ahora desierta, a los fantasmas ahora dormidos, a la música ahora callada.
Recuesto al gato rojo en su nueva cama de tierra, mañana cuando despierte, podrá salir del agujero en el que ahora se encuentra y tal vez, nunca vuelva a nuestra ventana, porque era una ventana para gatos rojos, no pardos, verdes o índigo. Eso esta bien, ya no hay quien le dé de comer colibríes.
Intento abrir el frasco donde guarde el enjambre de estrellas, pero el polvo de estrella y el tiempo, han sellado la tapa. Finalmente resuelvo, que no vas a necesitar el frasco y lo lanzo lejos. No oigo cuando se rompe, pero imagino que lo hace, pues el cielo se ve menos oscuro.
¿Cómo voy a regresar? El coche ya no tiene gasolina. Estoy parada en la línea blanca de la carretera en el desierto. Tus ojos son el agua. Y yo tengo una sed que no se acaba.
Camino hacia la noche, pronto ha de amanecer y le pediré a algún viejo conocido que me lleve de nuevo al mundo.
Enciendo un cigarro, algo dentro de mi me dice que te espere, el viento se lleva los aros de humo que exhalan mis pulmones.
Enciendo otro cigarro y camino hacia la noche: No hay suficiente tabaco en el mundo para esperarte.
El sr. Robert Smith (que es nuestro padre), ya lo ha dicho mejor:
However far away I will always love you
However long I stay I will always love you
Whatever words I say I will always love you
I will always love you
Ya no me atrevo a predecir el futuro, ni a decir que algo es para siempre, ni a suponer que te conozco completamente. Solo puedo decir lo que siento en este momento: Te amo, no quiero lastimarte y celebro tu existencia y la fortuna que he tenido de verte crecer a mi lado, la fortuna de coincidir en este espacio-tiempo y de habernos enamorado. Pase lo que pase, siempre estaré agradecida a mi karma por estos 7 años juntos.
Son muchas las cosas que me gustan –y amo- de ti, pero las palabras, se las lleva el viento, después de un tiempo, los recuerdos se vuelven borrosos y la memoria solo recuerda lo que quiere recordar. Sí algo así pasara, te dejo esta página a los ojos de todos, más gente puede corroborar lo que dije y si el Internet no muere en este siglo, siempre podrás estar seguro, de que no importa lo que diga, I will always love you:
Me gusta tu cara y las ojeras que enturbian tus ojos, me gusta tu sonrisa y el perfecto color y orden de tus dientes, me gusta el callo de tus dedos, y tu barbilla, me gusta el olor de tu cabello y el sabor de tu nuca, me gusta el contraste de tu piel morena sobre mi cuerpo pálido, me gusta tu cuerpo delgado y frágil, poder absorberte en un abrazo, me gusta caminar tomada de tu mano, me gusta cuando me dices que me amas y tus ojos no me mienten, me gusta tu espalda que se ha ido ensanchando con el tiempo, me gusta la seguridad en tu voz cuando dices que no te puedes enamorar de nadie más, me gusta tu risa y la forma en que me contagia, me gusta cuando tocas la guitarra y me cantas, me gusta cuando cocinas para mi y cuando lloras por mi, me gusta la cicatriz de tu hombro, me gustan tus metáforas, me gusta que te guste lo analógico y que me abraces cuando dormimos juntos, me gusta que me compres dulces y que genuinamente pienses que soy hermosa aún y cuando me has visto en mis peores momentos, me gusta lo bueno que eres con los niños, me gusta que mi gato te ame, me gusta cuando te escapas de tu casa para venir a la mía a decirme: te amo, me gusta que quieras viajar en el tiempo para evitar que nazca Johnny Deep, me gusta que no quieras compartirme con nadie, me gustan tus ojos cerrados, me gusta tu estremecimiento, me gustan los juegos absurdos que jugamos, me gusta la cantidad enorme de datos “inútiles” que sabes, me gusta que me platiques de cosas que no sé ni entiendo, me gusta que –aunque no seguido- me escribas, me gusta que notes cuando me pinto el cabello, cuando mi labial o mi ropa son nuevas, me gusta que te rías cuando digo groserías, me gusta que me abraces y la forma en que nuestros cuerpos embonan.
Me gustan un montón de cosas que no puedo escribir aquí, porque no te gusta el exhibicionismo…
Gracias por dejarme crecer junto a ti estos años, ya no tenemos 19 y 20 años, pero aún reconozco en nosotros a aquellos dos que se besaron por primera vez bajo un eclipse de luna….aún no sé que nos augura ese inicio, pero igual, te amo y siempre te amaré.
Este año, se ha tornado uno de los más intensos de mi vida -corta vida-. Hace mucho que no sentia a mi caos interior respirar…y la verdad, es que no lo hubiera hecho sino lo hubiera adormecido por tanto tiempo; ahora desperto y simplemente no sé en donde vaya a parar -para variar-.
Este es un año de cambios, de reinterpretación: nada ha cambiado, pero todo ha cambiado. Las personas son las “mismas”, los sentimientos ahi estan, la familia, el trabajo, todo es “igual”, pero algo se torcio para siempre. Tal vez torcer, no sea la palabra indicada, lo que quiero decir es que la “realidad” se transtoco, tomó una bifurcación; entre a un sendero peligroso, un sendero por el que ya habia pasado varias veces, lo habia visto por afuera, me habia imaginado que pasaría si ponia un pie en el él, ¿a donde me llevaría?. Hay caminos que no llevan a ningun lado, pero igual hay que recorrerlos, el sendero me llamaba….y heme aquí.
Todo cambio.
¿A donde me llevará este camino? No lo sé. Y creo que él tampoco lo sabe.
Me siento todo el tiempo drogada, mirando con otros ojos lo que antes era para mi cotidiano, no todo lo que veo me gusta, no todo lo que siento me agrada, una buena parte de este viaje, son lagrimas y miedo.
Es curioso, pero estoy releyendo mi vida en libros, peliculas y música. Peliculas que en su momento me aburrieron como Persona , Trölosa , Last life in the universe, Cafe lumiere, ahora me muestran la belleza que no vi en el primer contacto, lo mismo me pasa con los libros y la música. Podrá sonar arrogante, pero ahora entiendo, que para ver ciertas peliculas, leer ciertos libros o escuchar cierta música, hay que vivir más.
Entre más vives, más piezas de ti encuentras en las palabras de los otros. Vas armando un rompecabezas, entiendes no solo con el intelecto, las palabras que el escritor puso sobre el papel. Es sano releer tu propia vida…por muy corta que parezca, por muy insulsa y cotidiana que luzca. Un dia, en un minuto, todo cambia.
Y ahora, tengo esta sensación de que tengo que volver a ver todas las peliculas que ya habia visto hasta ahora, releer todos los libros, escuchar toda la música, redescubrir que tiene que decirme, que pieza pueden darme para armar esta persona rota que soy.
¿Dónde te guardo todo este deseo, toda esta obstinación
a la que es tan difícil dar la espalda?
¿Dónde dejo caer la brújula de mis dedos, si el
norte se arremolina día y noche en las esquinas de mi
desorientación?
¿Dónde la temperatura voladora, tus ojeras difusas,
tu ceño de ave nocturna, tus instintos de apostadora invencible?
¿Dónde abandonar el dolor, si es un órgano del
cual se alimentan los organos restantes, aún después
de la muerte?
¿Dónde tatuar tu perfil o tus iniciales, si mi piel
ha sido desprendida y las carnicerías están cerradas?
¿Dónde pintar tu sombra si no hay suelo, ni cielo,
ni sol, ni hojas blancas ni tinta en el tintero?