Nanoxinol9
Hoy iba en el camión al trabajo, cuando me acordé que me había dejado el Walkcat en el casa, afortunadamente, para amenizar el camino, aún traía en la mochila el fabulo libro que me presto Vindria el viernes pasado. Así pues, lo saco y me dispongo a leerlo, quedo inmediatamente enganchada, prendada de las palabras, del personaje, de la situación (probablemente porque me sienta identificada con el aprendiz de poeta) y justo cuando llevo algunas hojas siento una mirada fija en mí. A mi derecha un niño horrendo se ha sentado, como iba sumida en la lectura no lo habia notado, en fin, decido no ponerle atención e intento retomar el hilo, pero el mocoso empieza a hablar a gritos y a pelear con su hermana que va en el asiento de atrás en brazos de su madre, la cual, en vez de guardar la compustura, tambien habla a gritos, mientras la niña da unos berridos que amenazan con romperme los timpanos.
Sé que sueno mamona y probablemente lo sea, pero: Hay gente que no debe reproducirse.

