Febrero 14 de 1999
¿Dónde te guardo todo este deseo, toda esta obstinación
a la que es tan difícil dar la espalda?
¿Dónde dejo caer la brújula de mis dedos, si el
norte se arremolina día y noche en las esquinas de mi
desorientación?
¿Dónde la temperatura voladora, tus ojeras difusas,
tu ceño de ave nocturna, tus instintos de apostadora invencible?
¿Dónde abandonar el dolor, si es un órgano del
cual se alimentan los organos restantes, aún después
de la muerte?
¿Dónde tatuar tu perfil o tus iniciales, si mi piel
ha sido desprendida y las carnicerías están cerradas?
¿Dónde pintar tu sombra si no hay suelo, ni cielo,
ni sol, ni hojas blancas ni tinta en el tintero?
(De Diario invento- Francisco Hernández)
Los tres pilares del Zen
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| De Blog |
¿Por qué leer un libro de un gringo sobre zen? ¿Se puede confiar en la visión de un occidental sobre una “filosofía” milenaria oriental?
Es precisamente porque Philip Kapleau, autor de “Los tres pilares del zen”, es norteamericano, que vale la pena leer este libro.
Igual, que muchas personas en algún momento de su vida, Kapleau entro en una fuerte crisis existencial que estaba afectando incluso su salud, después de dos años de escuchar conferencias de zen en Nueva York, decide arriesgarse: vende todas sus pertenencias, renuncia a su empleo y su sueldo de 10 mil dólares al año y ante la mirada atónita de amigos y conocidos, y viaja a Japón para encontrar sentido a su vida.
Tras largos años de intensa práctica él mismo alcanzó el grado de maestro (roshi), entendiendo las dificultades por la que pasan los discípulos occidentales para aprender –y entender- el zen, decide iniciar una labor de divulgación de las enseñanzas zen, transcribiendo textos clásicos y escribiendo una introducción al budismo zen que se ha convertido en un clásico, traducido a numerosas lenguas y en constante reimpresión: Los tres pilares del zen.
En este libro, un occidental conecta a los occidentales con términos orientales del zen, ayudando a que la comprensión sea más asequible.
Se incluyen textos de Yasutani-roshi, maestro venerado de alto linaje en el zen –y maestro de Kapleau-, donde se introduce a la teoría y práctica del zazen (modo de meditación del zen), entrevistas privadas de discipulos occidentales con el maestro Yasutani (llamadas Dokusan, son una especie de “examen” para valorar el adelanto del alumno en el camino de la iluminación o Satori), experiencias de iluminación de gente “normal”, no monjes, de diferentes edades y profesiones, así como interesantes suplementos, entre ellos, una breve reflexión del “Ser-tiempo” de Dogen, las diez figuras de boyero, que son ilustraciones sobre las etapas del ser humano para llegar al Satori (de donde se extrajo el llamado “circulo de enzo” conocido ícono del zen que símboliza el Satori), un breve manual para hacer zazen (posturas ilustradas, preguntas frecuentes, etc.) e interesantes notas sobre el vocabulario utilizado en el zen.
Cualquier persona interesada en conocer –o practicar- el budismo zen, debe leer este “manual” .
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Alimento un famélico sueño
con retazos de caricias
fugaces besos
ígneas miradas
Cotidianidad fraguada con migajas
tiempo robado
recojo segundos de su basura
para tejer momentos poéticos
y endebles
Algo crece en la oscuridad
Escóndelo
Escóndeme
Algo agoniza en la superficie
tiendo mi mano para salvarle
pero no sé como nadar sin tu ayuda
He aprendido a conjurarte
pronunciando tu nombre en secreto
bajo mi piel, mientras voy a casa,
a su lado, en el auto, antes de comer,
por las mañanas;
tu nombre
Tu nombre
pixeles vivos que acaricia mi pupila
bits que duermen sobre mi cama
el envolvente sonido de el teclado
meta_verso diluido por el amanecer
Escóndeme
Soy un secreto a dos voces
vivo en la oscuridad de los tiempos muertos
repto bajo la marea de los días
e
x
h
a
l
a
cuando nuestros cuerpos se reconocen
me abro como una mimosa al sol
i
n
h
a
l
a
Aguanto la respiración mientras sonreímos,
mientras tu calor le envuelve,
los años se acumulan en la esquina de la habitación
pronto no podrás moverte
Exhala
Riego palabras que solo duran una noche
no importa cuanto las cuide y las piense,
mi caos lo absorbe todo
empiezo a d_e_s_a_p_a_r_e_c_e_r
Inhalo
rezo mientras tocas su mejilla
causa perdida,
causa perdida,
causa perdida
causa
perdida
perdida
per_di_da
las palabras empiezan a perder su sentido
escóndeme
la tristeza empieza a gotear del techo
si no deja de llover, me voy a ahogar
…no se nadar sin tu ayuda
…no quiero arreglar las goteras
…no quiero pasar mi vida inhalando
…no me alcanza su mano salvadora
Control alt suprimir
Control….sus omnipresentes presencias
Alt…
Suprimir…
no me dejes
hasta que este ahogada
quiero consumirme en las líneas de mi mano
que alguien me diga
porqué no me apago.
Los detectives salvajes
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| De Blog |
Escrita por Roberto Bolaño, “Los detectives salvajes”, narra un intricado tejido de historias.
Ulises Lima y Roberto Belano, personificaciones de la palabra “joven”, poetas y ocasionales traficantes de droga, son “narrados” por una multitud de personajes a lo largo de la novela.
Fundadores del movimiento “Real visceralista”, Ulises y Roberto, emprenden una búsqueda de una poeta: Cesárea Tinajero, como si de un animal en peligro de extinción se tratará. Sin embargo, la busqueda es forzada. Trashumantes de la ciudad de México, no siempre se topan con la mejor gente; Lima y Belano escapan hacia el desierto de Sonora, perseguidos de cerca por el padrote de Lupe, una prostituta adolescente a la cual ayudan a huir y acompañados por García Madero, miembro del grupo de los realvisceralistas.
La novela, narrada en primer persona, inicia con el diario de García Madero, encargado de dibujar el mundillo de los talleres y grupos literarios, los primeros esbozos de Belano y Lima, así como de otros personajes recurrentes en la narración. Esta primera parte se detiene cuando huyen en un Impala al desierto de Sonora.
La segunda parte, narrada por múltiples voces, exige del lector, una reconstrucción paciente del gran rompecabezas que es la novela. Bolaño, se descubre como un hábil escritor, capaz de dar voz a mujeres y hombres, jóvenes y viejos, cuerdos y locos, a cada personaje le obsequia un trozo de Belano y Lima, un fragmento que iran develando al lector poco a poco, con sus propias memorias, perspectivas y emociones.
Esta segunda parte, que se puede leer en forma azarosa, es la que le ha merecido la comparación con la gran “Rayuela” de Julio Cortázar. Es tambien esta segunda parte, la que lleva al lector a viajar por el mundo, en compañía de las sombras de los personajes. Las conclusiones que saca el lector de estas “entrevistas” dice más de sí mismo que de los personajes, develando la propia oscuridad.
La última parte, es la continuación de el diario de García Madero, el encuentro del animal esquivo que es la poesía y la maldición de los que la encuentran.
Desde el inicio, la novela no se anda por las ramas, esta es una novela acerca de literatura, se esconden –o no tanto- entre sus paginas Octavio Paz, Carlos Monsivais, y otros, retazos de escritores que hay en todos, revistas fallidas, poetas gastados, editores arruinados, escritores vendidos.Ya nadie lee poesía, es una sentencia que se escucha frecuentemente entre los escritores, el propio Bolaño tuvo que dejar de lado su poesía, para escribir una novela sobre poesía y sobrevivir.
“Los detectives salvajes” convierte al lector en el detective que debe resolver el acertijo final, la representación grafica, la ventana abierta que es la novela. Bolaño, entrega una novela, tejida por multiples voces, excepto, las de los personajes principales. Como la vida lo hace todo el tiempo, formamos historias a través de nuestras percepciones, dibujamos a las personas con nuestros recuerdos, con frases sueltas, con dias gastados, Bolaño, entrega una novela así, vida y poesía.



