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Cuentas

Cuentas

El incomodo momento de hacer cuentas. Y el aún más incomodo momento de elegir entre tus grupos, como si fueras tus hijos y te preguntaran: ¿A quien quieres más?

Debo decir, que si se confirma Pulp, para este año, definitivamente mi respuesta es: A ti, Jarvis.

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samirgaL

samirgaL

Hoy he llorado bajo la regadera. Desconsoladamente, haciendo mucho ruido.

He llorado y me he puesto a buscar qué contienen las lágrimas. He encontrado que    un 98,3% es agua y luego el resto una mezcla entre glucosa, proteínas, sodio y potasio.Las mías no.

Yo sé que mis lágrimas tenían mucho más. Sé que casi la mitad iban cargadas de desahogo, porque aveces me siento tan cansada, tan perdida, porque pendo de la esperanza de que mañana estaré mejor, de que mañana todo estará en su lugar, de que mañana estaré lo suficientemente tranquila que se necesita que este, para continuar, para no seguir en esta especie de limbo que alimenta mis inseguridades…de que mañana…

Otras han brotado por lo que no quise llorar en el año, por mi familia, por la salud, por las decisiones difíciles a las que le doy vueltas y vueltas, por el futuro en el hospital, por las ilusiones infantiles perdidas.

El agua caliente disolvió las lagrimas frías, vertidas por el enojo, por la pregunta que viene a mi mente incesante a mi mente: ¿cómo pudiste perderme…cómo permitiste que me alejara de ti? y sé que no hay respuesta, porque esa es una pregunta que debí haber hecho hace más de 3 años. El agua se lleva las lagrimas tibias vertidas sobre la amistad rota y el incipiente rencor que crece como una enredadera de esas que cubren las estructuras, hasta que las oxidan y las destruyen.

Algunas, han sido por mi, por ser tan débil, por haber perdido mi seguridad y mi brillo, por ya no poder escribir, porque las palabras se me escurren por dentro pero se niegan a salir a mis dedos o a mi boca, porque casi casi les he agarrado coraje, porque ya no parecen tan importantes ni tan fuertes ni tan limpias, porque ya no pueden construir una verdad con solo decir: Yo prometo. Porque tampoco pueden construir mundos ficticios y animales fantásticos. He llorado por la humedad que se corrompió por la tristeza, he llorado por haber sido lastimada y no poder superarlo, porque cada vez que me vuelvo a encontrar en una situación similar me siento apartada y fuera de lugar, abandonada, sola, estigmatizada.

He llorado por todo lo que quiero hacer y no he hecho, por los planes truncados, por mi exceso de confianza, por que no soy tan inteligente, ni tan lista, ni tan estudiosa ni tan brillante como pensaba.

He llorado por mi nidito de miedos, porque los he ido sacando uno a uno para matarlos, pero en este limbo no se mueren…

Han sido lágrimas horribles que he detestado aunque era necesario que aflorasen. Después me he sentido más entera, quizás un poco más cabal.

A lo gris del dia, debo algunos segundos de mi llanto, a la sonrisa de mi sobrino cuando me dice Hola, a los ojos verdes de mi gato y su siempre puntual deseo de ir en contra de su naturaleza felina, siguiéndome por la casa y pidiéndome que lo acaricie y lo cargue, a la voz de Amparo resonando en mi memoria, a los que se interesan en mi y se enamorarían de mi perdidamente y para siempre de nadie más en una semana, pero para quienes mi respuesta -al menos mental- siempre es: no te enamores de mi, no soy buena.
Han sido lágrimas bonitas, me ha gustado mucho llorarlas.

Me asustaría no saber que se han caldeado mis mejillas con gotas debidas a los míos, me asustaria seguir despertando anegada en lagrimas sin saber porque…

Han sido lágrimas amables, tiernas… culpa de una nostalgia testaruda que no me deja seguir viviendo si no paro, de vez en cuando, a abrazar con el alma a los que están lejos por estar yo lejos.

Hoy he llorado bajo la regadera. Seguía llorando mientras me secaba y dejé de llorar muy poco antes de salir de mi cuarto.

Me siento tranquila, con calma, feliz y melancólica a partes iguales.

Es como si hubiese dejado por un rato que el corazón hablase, que patalease, gritase y se enfadase, que confesase de una vez lo que sinceramente le pasaba por los ventrículos porque de otra manera, no habría acabado nunca haciendo las paces con el resto y así no se podía vivir.

No puedo ir al fin del mundo a dejar caer mis secretos, no puedo ir a algunas ruinas a contar mis secretos a un agujero y a taparlo con lodo, pero aveces, puedo sentarme en el piso y llorar bajo la regadera. O ver “In the mood of love”.


 

 


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Grrr

Grrr

20120106-024448 a.m..jpg. Cobijita de dragón ☺


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31 12 2012

‎A pesar de todo, continuamos amando; y ese “a pesar de todo” cubre un infinito.

Emil Cioran.

El último día de un año, particularmente difícil.
Llore lo que nunca había llorado en toda mi vida, aprendí lo que es el rencor, sentí el aplastante peso de la culpa, que como una enorme loza no te deja moverte ni continuar adelante, aún sufro los estragos de la impaciencia y la duda de si basta hacer la cosas de corazón para que sean limpias (porque a fin de cuentas, uno podría ser malo de corazón y eso no justifica sus acciones…pero, yo no soy mala…¿o si?)

Este año aprendí que hay veces que no hay respuesta, solo queda sentir y confiar, que nadie volverá a hacerme promesas y que yo no volveré a hacerlas tampoco, que tantas cosas ingenuas y puras se perdieron para siempre. Que hay heridas que nunca sanaran.

Este año aprendí, que lejos del amor y el cariño que alguien me puede tener, siempre puede más dolor y el rencor, que una sola acción dictamina no solo lo que eres ahora, ni lo que podrías ser en el futuro, sino extrañamente también, lo que fuiste en el pasado.

Aprendí a la mala, que el desapego es el único camino, que no hay forma de tener certidumbre de nada, que no hay forma de pedirle a otro que ajuste su tiempo al tuyo y que por más que quieras, tú tampoco puedes ajustar el tuyo.

Que eso que tanto desdeñe, es lo único que en el fondo me sostiene: una estúpida y ciega fe.

Quisiera que todo estuviera bien el próximo año, que hubiera prosperidad para todos, que con desearlo pudiera cerrar todas las heridas, pero en la vida real, no puedo hacerme responsable de nadie, más que de mi. Así como tuve que aprender que aveces la tristeza de otros no emana necesariamente de mi, también su felicidad y bienestar no lo hace.

Yo no soy el centro del universo de nadie.

Más bien, todos somos bastos e inmensos universos, que colisionamos ineludiblemente.

Por encima de todo, aprendí, que aún no le tengo miedo al cáncer, pero sí al Alzhaimer y que si existiera Lacuna inc. no iría a borrar ninguno de mis recuerdos, ni los buenos ni los malos, ni los viejos ni los recientes, ni a una persona ni a otra,  ni las ofensas y heridas nuevas, ni las tristezas y alegrías viejas.

Tengo una estúpida y ciega fe, de que estoy en donde debo de estar. Y de que el mundo ya se termino.

Watch your thoughts, they become words.
Watch your words, they become actions.
Watch your actions, they become habits.
Watch your habits, they become your character.
Watch your character, it becomes your destiny.

J.L


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Cigarra

Cigarra


Habiendo vivido día tras día en compañía del Suicidio, sería injusto e ingrato que lo denigrara ahora.
¿Existe algo más sano, más natural ? Lo que no lo es, es el apetito rabioso de existir, tara grave, tara por excelencia, mi tara…

E.M Cioran


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Palabras

Palabras

Nuestra misión es realizar la mentira que encarnamos, lograr no ser más que una ilusión agotada. –Emil Ciorán.

 

Extrañas son las cosas que sueño últimamente y como extrañas, son difíciles de hilar con palabras, pues son en general un sentimiento, como un golpe en algún lugar de mí, que me hace entender cosas que no puedo explicar.

No puedo sacarme de la cabeza, la maravillosa –y aterradora- idea que tuvo Burrroughs, de que el lenguaje es un virus que se reproduce con gran facilidad y condiciona cualquier actividad humana, dando cuenta de su intoxicada naturaleza.No existimos fuera del lenguaje, el lenguaje nace de la interacción social entre los seres humanos. Los signos, los objetos, los eventos y las acciones son constituidos como tales en el lenguaje. En cuanto tales, no existen por sí mismos.

Se dice que “una rosa es una rosa es una rosa”,  pero la verdad, es que una rosa no es una rosa independientemente del lenguaje, lo que sea en sí misma, en la realidad y ajena a la idea que tenemos de lo que es, no lo sabemos. No podemos acceder a que es una rosa en un mundo sin humanos. Es una rosa sólo como una cosa designada en el lenguaje, una cosa que resulta de una distinción lingüística, que la separa del resto de cosas.

Entonces ¿nosotros hacemos el lenguaje o el lenguaje nos hace a nosotros? ¿Puede ser el sufrimiento un fenómeno lingüístico?. Eso es lo que lo diferencia del dolor. El dolor se debe a razones biológicas. Cuando sufrimos, en cambio, lo hacemos a partir de nuestras interpretaciones sobre nosotros, sobre los demás y sobre los acontecimientos en los que participamos en nuestras vidas. A eso se refiere aquel adagio zen (no mío) de que “el dolor es necesario, el sufrimiento es opcional”.

Sin embargo ¿Cuánto contribuimos nosotros al sufrimiento de los demás?. Antes me gustaba escribir cartas, cartas llenas obviamente de palabras que sentía en ese momento, ideas, deseos, sueños y metas, este mismo blog contenía entradas plagadas de sentimientos reales, pero que ahora a la distancia, contribuyen al sufrimiento.

Sin lenguaje no habría sufrimiento.

¿Pero que hacer con el poder hipnotico del lenguaje? Las palabras le dan un aura de permanencia a lo  pasajero, sustancia a sombras, existencia a lo que ya no es. Hay en él algo de tremendamente momificante. Pienso algo de mí, interviene el lenguaje y fija eso, entonces lo que pudo ser fugaz se instaura, se endurece, se vuelve problema. Es posible que el motivo inicial haya desaparecido, pero las palabras en nuestra mente, en nuestras diarios, en nuestras cartas lo recrean constantemente. El yo está constituido por este tipo de estratificaciones.

Las palabras deforman la realidad, tienen la característica de ser incompletas, tienden a la inexactitud, poseen una intencionalidad. En cierto punto, es muy fácil desvincularlo de los hechos, no tener en cuenta por ejemplo, que se dicen cosas en una etapa de tu vida, y que en esa etapa era una realidad viva, que las dijiste sin cohesión, porque nacía de tu alma externar el nivel del compromiso en el que te sentías. Decir años después, cuando el tiempo, las acciones y otros factores han intervenido, que lo que se dijo eran mentiras, es desvincularte de los hechos.

Pero entonces ¿cómo evitar que vuelva a pasar?. De repente siento como si hubiera perdido la inocencia de un tirón y entiendo, que lo único que permanece, son los hechos.

Adiós a las promesas de algodón de azúcar, adiós a los ataques de decir “todo lo que siento”, adiós a las cartas y los registros del lenguaje, ¿qué es más importante para una persona, quedarse con una caja llena de papel y palabras dichas en la cama, o estar con la persona que encarnaba esas palabras?

¿cómo liberarme yo misma de la necesidad de las palabras? Pero a la luz de los hechos, las palabras no sirven de nada, ¿puede la palabra “perdón” sanar de verdad? ¿Pueden las palabras “te amo” transmitir el sentimiento de lo que encierran?

 Y aún llegando al punto final de esta reflexión soñada, tengo miedo de seguir hiriendo con mi virus, pero entonces ¿que queda?. Volverme muda, tal vez. O mantener la firme convicción de que diga, lo que diga, sea lo que siento. Tal vez, así si mis palabras se las sigue llevando el viento, al menos pueda defender, que no eran sofismas.

Finalmente, aceptar que mi inocencia se ha perdido, abrir los ojos y ver, que no importa lo que diga o haya dicho, yo soy lo que hago.

 

C Nadie podría odiarme mas de lo que yo me odio a mi misma.

A No soy lo que soy, soy lo que hago.

M Eso es terrible.

C Eso es verdad.

A Las cosas que jure que nunca haría, las cosas que jure…

M Todo ese dolor.

C Para siempre.

B Hasta ahora.

(…)

A En caída libre

B Hacia la luz

C Resplandeciente luz blanca

A Mundo sin fin

C Estas muerta para mi

M Glorioso. Glorioso

B Y por siempre

A Feliz

B Tan feliz

C Feliz y libre.

Crave (fragmento)-Sarah Kane


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